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Cuando salí de Cuba – Alvaro de Alvarez

En Primera Persona – Alvaro de Alvarez

viernes, marzo 27, 2009

REFLEXIONES DEL COMPAÑERO ÁLVARO: LA REFORMA SILENCIOSA.

La Cuba de 1959 prometió parar la injusticia del campo y reformó su agricultura. Los latifundios dejaron de ser tales y, para que no quedara duda, a los campesinos se les puso un nombre-límite, por si alguno soñaba con eso de hacerse millonario en las tierras del estado. Los Agricultores Pequeños debían organizarse en granjas proletarias.

Fidel firmó ley en casa de un campesino. Era la primera ley. Y para ser la primera no se podía ser tan drástico. 1963 vendría para colocar hectáreas límites y mantener a los pequeños en el lugar entregado. El único poderoso sería el INRA.

El texto no repetido en discursos aseguraba “resguardo y estímulo a la industria” y estimular “la INICIATIVA PRIVADA mediante los necesarios incentivos, la protección arancelaria, la política fiscal y la acertada manipulación del crédito público, el privado y todas las otras formas de fomento industrial”.

El país del año 2000 sobrevivió al campo cubano que sólo sembró promesas. Sin frutas, sin vegetales, sin granos, sin cañaverales, Cuba vuelve a reformar su vida agraria, sin firmas estrepitosas y ocultando los bochornos. Lo intentó. Muchas veces lo intentó, pero la tierra se hizo infértil, los centrales se paralizaron, las reses se robaron, los tractores perdieron sus ruedas, el suelo parió marabú, el clima regaló más ciclones; y Cuba… NO pudo.

El país del año 2000, silencioso, sin cámaras de televisión; cauteloso, sin prometer mucho más de lo que puede dar, reparte las tierras a los campesinos de ahora. Y espera que ahora el campo Sí haga renacer piñas, naranjas, carne y leche. La revolución 50 años después.

sábado, marzo 21, 2009

REFLEXIONES DEL COMPAÑERO ÁLVARO: LA PROSTITUCIÓN


La Habana de 1959 eliminó la prostitución, entregó medallas a las putas, las formó como técnicas y profesionales, les dio salario por trabajo. La Habana de 1990 las devolvió necesitadas a las calles; la ciudad sin alternativas calló y aceptó sus putas instruidas y graduadas en las mejores universidades. Y a tono con el discurso de la igualdad, los hombres también exigieron su espacio y sacrificaron su propia sexualidad a cambio de jabones, pastas y desodorantes. La Habana del 2000 tiene putas y putos de mercado. Ahora piden ropa Dolce and Gavana y una carta de invitación. LA REVOLUCIÓN 50 AÑOS DESPUÉS.

martes, marzo 17, 2009

GRACIAS A MI GENTE


La Habana no será quizás la única ciudad del mundo que produce este tipo de sensaciones, pero es la ciudad de nuestras sensaciones. Por eso – y quizás por ese “creernos el ombligo del mundo” que seguramente robamos a los argentinos para crear una versión más guerrillera y comprometida del egocentrismo – prefiero pensar que ninguna otra ciudad del mundo te permite entrar y salir con tanta facilidad a tu propia vida.

Cual escritor con dos nombres o como el artista y su personaje, cada retorno obliga a plantearte las mismas preguntas de siempre. A veces te respondes con el seudónimo o con el parlamento aprendido. A veces vuelves a ser tú y lloras el pasado – seguramente tan angustioso como el presente, pero pasado al fin ya es lindo – y te descubres siendo tú. Pero ha sido tanto tiempo pensándote que corres el riesgo de confundirte en más de una ocasión. Debes revisarte. Y ya no tendrás duda: comienzas a hablar de aquí y de allá, pero no te das cuenta de que estás hablando de ti mismo. No hay uno y otro. Eres tú. Es tu vida. Y La Habana se convierte en un número, en una edad, en un cambio.

Alguna vez me he dicho para qué ir a La Habana, si las nostalgias pueden traicionarte, si la familia se va acortando, si los amigos siguen volando; pero siempre hay personas que sin decir una palabra de más y sin callar una de menos te recuerdan el sentido real de la ciudad.

Por haberme regalado un hermoso mes, de esos que jamás se duplican aunque en cada año vuelva a ser marzo, quiero agradecer a todos esos amigos que salieron al camino, y a esa familia de siempre que ahorra contar dramas y penas para vivir al máximo la felicidad que le producen los días de reencuentro.

Algunos no tendrán siquiera Internet para leer el correo, o para ver páginas web, pero lo saben: esta nueva entrada a mi vida tuvo sentido sólo por ellos que convirtieron mis vacaciones en algo más que un montaje en cartelera, por 15, 21 o 30 días.

viernes, marzo 13, 2009

TÚ Y MI CIUDAD SE DESPLOMAN











En una ciudad que pierde y recobra sus pasos
con la misma facilidad con que un caminante
se pierde y se redescubre,
aparecen y se desaparecen sus amantes.

Habana pródiga en deseos.
Ciudad Ruina convertida en eterna promesa.
País Cadáver a la espera de sus inminentes derrumbes.
Arquitectónicos y sentimentales.
Habana, sin embargo, dispuesta a reinventarse y sorprender.

Habana sorpresa.
Ciudad regalo.
País ajeno.
De tan nuestro convertido en ajeno.
Habana viva.

¿Cómo puede vivir una Habana que fallece cada día?
¿Cómo es capaz una Ciudad en Ruina prometer cemento y cal (
Con una mano de cemento y cal yo me recompongo
es cosa sólo de la poeta) si los cimientos ya no resisten?
¿Cómo puede un País regalar su gente al mejor postor o a la mejor moneda?
¿Cómo puede vivir La Habana entre marcas falsificadas e inventos de
cabeza, corazón y estómago.

Esta Habana es tan inexplicable como este poema mismo
Esta Ciudad se alumbra sin luces en las noches,
se resguarda de la próxima lluvia en paraderos sin techos.
se despide cada día por aire y por mar
se llora desde la distancia, se odia desde sus entrañas
se quiere desde cualquier parte y a cualquier hora.
Nunca indiferente. Siempre incierta. A pesar de que los años se mueren y ella sigue en pie. Idéntica.

¿Cómo sentir placer de andar las calles de una ciudad que recita los discursos que ya se olvidaron,
que canta las canciones que ya no venden
que prohibe canciones, que autoriza canciones
después de todo un país que canta tiene esperanza
que selecciona presidentes, que santifica presidentes, que no elige presidente
que oculta escritores, que publica escritores, que selecciona fragmentos de lo que publican escritores
que establece límites, dentro – fuera, sin decir cuál es el límite
que prohibe monedas, que liberaliza monedas, que fabrica monedas, que impone gravamen para monedas
que compra y no vende; que se exporta pero no se vende, que se transfiere
?

¿Cómo sentir placer en redescubrir los recorridos de una ciudad inmóvil?
(Debe ser que las guaguas de La Habana me llevan todos los días a los sitios a donde nunca llega el Metro de Santiago.
Citarse uno mismo es una autoreferencia innecesaria,
pero justificada cuando se trata de relaciones entre autoreferentes)

Yo y mi Ciudad.
Mi Ciudad y Yo.
Tú, mi Ciudad y Yo.
Yo, mi Ciudad y Tú.
Yo y Tú.
Tú.
T
u
´.
.
.

Alguien hará algo para evitar el desplome.

Postdata
(Y es un poema de amor. El autor – Yo – nunca tuvo intención de escribir un texto político y antiacadémico.