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Acerca de Mí


Mi nombre es Álvaro Álvarez Castellanos, aunque muchos me recuerdan como Álvaro de Álvarez, nombre con el que hice mi carrera periodística en la radio cubana.

Nací en 1973 en Guanajay, La Habana. Pero no me considero guanajo, aunque me da un poco de orgullo exhibir el pasaporte para mostrar que soy “natural de La Habana…”, y así evadir ciertos compromisos con la tontera que hemos asumido los pinareños. Ahora con el nuevo entretenimiento de la administración habanera (dividir La Habana en dos provincias) dejaré de ser, y espero que para siempre, centro de las burlas asociadas a los que son pinareños.

Me crié en un barrio que nunca ha estado en los mapas de Cuba: Bayate, perteneciente al municipio de Candelaria, en la provincia de Pinar del Río; o sea, existe un Bayate en Oriente que se ubica en los atlas gracias a que allí Maceo libró una de sus batallas. En mi Bayate, la única batalla que vi librar durante años fue la de la policía corriendo tras la gente que se robaba los sacos de comida del porcino, único bastión productivo de ese barrio. 

Estudié en la escuela primaria Máximo Gómez, por cuyas aulas habían pasado nuestros padres y tíos. Allí la maestra Veneranda – que viene de Veneración – me enseño a leer y a escribirDespués viví y estudié en el pueblo. Pasé de ver cómo se robaban los sacos de pienso a ver cómo el nuevo esposo de mi madre se robaba la carne de la carnicería que administraba. Tuve un segundo ciclo escolar primario muy bien alimentado. Dicen que era rubio pero me veía rosaditooo, y algunos alertaron sobre el peligro de la gota.

Después vino la Secundaria Combate de Soroa donde tuve maestros inolvidables que aún enseñan en esa escuela y que, además, para poder sobrevivir ahora venden pan con tomate. Mi ex profesora de Biología cambió las clases por la Biblioteca. Hace poco fui a visitarla. Está feliz, porque el tiempo que antes pasaba en planificar clases, ahora lo dedica a preparar los pancitos que le vende a los muchachos, que quedan hambrientos tras ingerir la merienda y almuerzo escolar (otro pan y un yogurt de soya). Ellos dedicaron su vida a la educación; la educación – como sistema – jamás lo ha agradecido.

Un examen me llevó al IPVCE, Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas, Federico Engels. Allí pasé interno mis tres años de enseñanza media. Era una escuela de excelencia. Era. Y fue el inicio también de mi vida de ser pensante.

Después, la Universidad en la Facultad de Periodismo, a donde llegué justo en el año de la caída del muro de Berlín y de la entrada oficial en el show local del Período Especial. Y fui junto a mis compañeros protagonista de las catarsis de desideologización que marcaron mi generación. Fueron los años de renuncias y de entregas masivas de militancias comunistas. Terminamos la Universidad y el Período Especial parecía ser lo único eterno y lo menos especial de nuestras vidas.

Llegué a Radio Rebelde y me integré al Departamento de Reporteros. Después pasé al Movil de Exclusivo, después renuncié para ir al NTV, donde estuve 2 meses. Volví a Rebelde como director de Haciendo Radio, el principal informativo del país; más tarde sería su conductor. A la par ejercí la academia en la Cátedra de Periodismo de la misma Facultad donde me formé. Fue un placer haber sido compañero de trabajo de muchos de mis profesores.

En esa etapa de inquietud y de creación, me paseé como guionista, conductor o director por varias emisoras locales de La Habana… Radio Ciudad, Radio Cadena Habana, Radio Metropolitana y la misma Radio Rebelde.... hasta el 26 de junio del año 2000.

En la mañana del día 28 un avión salió con destino Panamá-Santiago de Chile. Desde ese entonces…vivo en el sur del mundo.